Pies desde arriba

Los zapatos no solo son para caminar, dicen mucho sobre tu salud

Laura Muñoz Consejos

Nuestros pies son la base que sostiene toda la carga del cuerpo y por ello no se pueden evaluar de forma aislada. En Muñoz Podólogos decimos que “cuando un pie sufre, sufre todo el cuerpo”. Es importante entender que el pie es una pieza clave para saber cómo funcionan también otras zonas como puede ser la rodilla, la cadera y toda la columna vertebral.

El podólogo es el único profesional encargado de la salud de tus pies, por tanto, no sólo estudiamos y tenemos conocimiento de la biomecánica del aparato locomotor y del pie, sino también del elemento que lo envuelve y lo protege, el calzado.

El pie, como base de apoyo, es el encargado de transmitir y soportar las fuerzas y cargas que se intercambian entre la persona y el suelo. Esta cuestión no es tan simple, y en Muñoz Podólogos lo sabemos, porque entre el pie y el suelo se encuentra el calzado, que lo elijamos bien o no, puede modificar las angulaciones y las descargas fisiológicas de los pies.

Así que si tiene pensado comprarse un calzado nuevo tiene que tener en cuenta esta cuestión para su elección:

Los zapatos deben adaptarse a la forma de sus pies,
nunca el pie adaptarse a la forma del zapato.

Debemos tener en cuenta que el pie, en cada paso, modifica su volumen y dimensión; y necesita espacio suficiente dentro del calzado. Si éste guarda unas características adecuadas y confortables, facilitará nuestra tarea, ya que nuestros tratamientos ortopodológicos (plantillas) no van a actuar sobre el suelo, sino sobre la base del zapato o la zapatilla.

Pero si es imperfecto, resulta molesto como un avispero y crea desde rozaduras más simples que ya nos dan un aviso, a patologías o deformidades importantes, que es necesario conocer y saber prevenir como: hallux valgus (juanetes), dedos en garra, fascitis plantar, espolones, etc.

En el caso del calzado para el deporte, hay que tener en cuenta  los gestos principales de la modalidad deportiva que se vaya a practicar; como los giros, saltos, carrera, frenadas, cambios de dirección o deslizamientos; así como el terreno donde se va a realizar. De este modo, podremos adecuar las características del calzado a esas circunstancias y tratar de evitar potenciales lesiones por inadaptación.

¿Qué dicen nuestros zapatos de nosotros?

Mirar bien cómo desgastamos el calzado puede darnos muchas pistas y proporcionar datos de gran interés sobre el comportamiento del pie cuando caminamos, de manera que facilite una primera aproximación diagnóstica.

Lo primero es tener en cuenta las tres estructuras bien diferenciadas del calzado:

  • Retropié o talón:
    • Se corresponde con el biselado trasero del tacón.
    • Su función es neutralizar y estabilizar la posición del talón mediante contrafuertes o refuerzos.
    • Suela con espesor mínimo de 8 a 10 mm con dibujos para facilitar el agarre al suelo.
    • Pueden tener otros elementos que pueden ayudar en la amortiguación (láminas de gel).
    • Dependiendo de la longitud del pie, la altura de tacón varía (1.4 – 2.6 mm). Se recomienda tapas en el calzado de vestir de 5 mm.
    • El tacón en mujeres:
      • Tiene que ser ancho para dar estabilidad y suficiente base de apoyo al talón.
      • Mucha altura está desaconsejado porque la presión se traslada a zona delantera (metatarsianos). Es necesario que haya un equilibrio adecuado para no afectar también las rodillas y las caderas.
  • Mediopié:
    • Contiene el empeine. Es la zona donde se encuentran los cordones. Debe ajustar el calzado bien al pie y no sobrepasar la zona de flexión de dedos.
    • Debe estar protegido por una lengüeta suave.
    • En la entresuela existen elementos que estabilizan en sentido longitudinal (guardando relación retropié y antepié) y que permiten la torsión en el plano frontal.
    • Puede tener elementos amortiguadores que se prolongan hacia la puntera.
  • Antepié y puntera:
    • El recubrimiento puede estar hecho de un material más suave para permitir la flexión.
    • Debe tener la suela espesa y con dibujos para facilitar el reparto de cargas y el despegue.
    • Tiene que tener holgura entre los dedos y la puntera (10 a 15 mm).
    • Altura suficiente para no oprimir los dedos.
    • Anchura específica para el tipo de fórmula de dedos: Pie Griego, Pie Egipcio o Pie Cuadrado.

Fórmulas de pies

 

Un pie normal, sin patología aparente, desgasta más la suela en la zona medial y de forma repartida y homogénea en la zona de los metatarsianos y el talón. Si miramos por detrás, se desgasta el tacón por la zona medioexterna.

Si este no es tu caso, existe la posibilidad de que se presente una patología encubierta con potenciales perjuicios para tu aparato locomotor.

Vigila tu calzado y cuida tus pies con Muñoz Podólogos

En Muñoz Podólogos orientamos a todos nuestros pacientes de la importancia de utilizar un calzado adecuado a sus necesidades y actividad diaria. Además, cuando hay alteraciones de la normalidad, ofrecemos estudios biomecánicos y tratamientos personalizados mediante soportes plantares que completarán la correcta adaptación del pie a su calzado. Con ello, podremos evitar graves consecuencias en la salud y en su rendimiento deportivo.