¿Por qué salen las durezas y los callos?

Laura Muñoz Saber más

Muchos de los motivos de consulta de nuestros pacientes que acuden por primera vez, tiene que ver con la presencia de una de las alteraciones más frecuentes de la piel conocidas coloquialmente como durezas y callos.

En primer lugar, el podólogo no está únicamente para aliviar esa zona de la piel que se encuentra afectada, sino para transmitir desde un principio al paciente la causa que lo ha provocado. De este modo, se podrá evitar en un futuro que vuelva a salir.

¿Qué es una dureza o un callo?

El concepto de hiperqueratosis, o más conocido como dureza, es la aparición de piel blanquecina y engrosada con sobrecapa córnea de células epiteliales muertas y queratinizadas. Cuando se localiza en la zona de mayor compresión y va creciendo en profundidad, aparece el heloma o callo.

En Muñoz Podólogos queremos concienciar a nuestros pacientes con esta frase que repetimos mucho en nuestra consulta:

“No hay que conformarse con quitar un callo, sino que hay que procurar que no se haga”

La aparición de esta patología actúa como agente agresivo. No es más que una autodefensa de la piel en una zona de máximo apoyo o roce porque hay una alteración funcional del pie; y que si se quita con regularidad, se deja esa zona más sensible sin capacidad de autoregeneración.

Existen algunos factores que agravan la aparición y la presencia de las hiperqueratosis como la diabetes, hemiplejías, Poliomielitis, malformaciones congénitas e incluso por el consumo de alcohol y tabaco.

¿Por qué aparecen en nuestros pies?

En Muñoz Podólogos queremos transmitir que la aparición de esta lesión en los pies, nos da el primer aviso o señal de que algo no va bien. Si no solucionamos el problema podría ir en aumento y llegar a complicarse con una bursitis, periostitis, osteítis u osteomielitis.

Por lo que si no eliminamos o atacamos el agente causante, por mucho que lo queramos quitar no servirá de nada y volverá a aparecer. Las causas principales son las descritas a continuación:

  • Si coincide en una zona de sobrecarga o de máxima presión como consecuencia de alteraciones estructurales y biomecánicas del pie:

Ejemplo 1: La respuesta es una dureza localizada en la planta, en un punto donde se ejerce más presión porque muchas de las estructuras óseas están descolocadas y mal alineadas; no guardan unos parámetros de un pie normal o mínimamente funcional a la hora de caminar. El error consiste si nuestra acción es seguir quitando ese engrosamiento de piel, pues causamos la desaparición del efecto amortiguador de la almohadilla plantar.

Un pie con un callo en la planta

  • A la compresión o fricción que ejerce el calzado si lo elegimos de manera inadecuada a nuestra forma de pie. Provocará pequeños traumatismos repetidos con la consiguiente aparición de roces. Y con ellos, se convierte en una dureza o callo.

Ejemplo 2: La respuesta es una dureza localizada en el dorso de los dedos o en el lateral del 5º dedo. Muy común cuando existe la patología de Hallux Valgus (juanetes) que provoca a su vez la deformación o empuje de las demás falanges. Estas quedan en posición sobre-elevada (dedos en garra o en martillo) y pueden así, rozar con el calzado.

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Ejemplo 3: La respuesta es un callo localizado entre los dedos. Este roce surge siempre al coincidir las prominencias óseas de las falanges porque posiblemente el pie sea excesivamente ancho. Esta zona interdigital posee una piel más fina, con dificultad de regenerar correctamente y con riesgo de maceración por la falta de ventilación. Por ello, no es correcto eliminarlos repetidas veces.

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¿Dónde se suelen localizar?

Ya hemos explicado poniendo ejemplos de algunas de las zonas más conflictivas donde pueden aparecer estas lesiones. A continuación, vamos a nombrar en general otras zonas que siempre coinciden en una zona ósea más sobreexpuesta a dicho roce. Es importante localizar las posibles zonas de riesgo para evitar la aparición de úlceras.

Planta y antepié:

  1. Pulpejo de dedos.
  2. Cabezas metatarsales.
  3. Hallux Valgus (juanete).
  4. Centro inferior del talón.
  5. Apófisis estiloides del 5º metatarsiano.

Dorso del pie:

  1. Empeine del pie.
  2. Dorso de los dedos.
  3. Punta de los dedos.
  4. Zona correspondiente al tendón del extensor del primer dedo.

Retropié:

  1. Zona postero inferior del calcáneo o de la inserción del tendón de Aquiles.
  2. Lateralmente, las  rominencias maleolares y la tuberosidad del escafoides.

Espacios interdigitales:

  1. Especialmente en el 1er espacio y en el 4º espacio.
  2. Zona medial de la articulación interfalángica del 1er dedo, tanto lateral como plantar.

¿Cuál es el tratamiento correcto de las durezas y callos?

En Muñoz Podólogos nos gusta informar bien a nuestros pacientes y hacerles entender de la importancia de la salud de sus pies. Lo primero es elegir un calzado que sea el adecuado y que no conformarse con quitar un callo y volver en unos meses a lo mismo. Este tipo de tratamientos conlleva, a la larga, consecuencias de riesgo al dejar únicamente una finísima capa de protección.

Somos especialistas en realizar estudios biomecánicos y adaptación de plantillas para que el pie tenga un correcto reparto de cargas y así corregir de manera conservadora la deformidad que provoca esa hiperqueratosis en la planta.

En muchos casos recurrimos a técnicas quirúrgicas para tratar la deformidad que provoca la lesión en la piel. Consiste en alinear correctamente los dedos afectados (Hallux Valgus, dedos en garra, etc.) de manera definitiva para evitar el roce con el calzado. También existe la posibilidad de eliminar, de manera muy sencilla, el saliente óseo que provoca la presión de una falange contra la otra.

“Se debe tratar la causa y no la consecuencia”; lo correcto es estudiar el pie, valorar y proponer al paciente los posibles tratamientos que su pie demande. Recuerda que no es aconsejable quitar las durezas y los callos, se debe buscar la causa para que no se produzcan. ¡Pide cita en Muñoz Podólogos y olvídate de los callos y durezas!